Autor: Gabii
Fecha de publicacion: Lunes 29 de septiembre del 2025
Ezequiel Montes, municipio ubicado en el estado de Querétaro, es conocido por su cercanía con la Peña de Bernal y por formar parte de la Ruta del Queso y el Vino.
Ezequiel Montes, municipio ubicado en el estado de Querétaro, es conocido por su cercanía con la Peña de Bernal y por formar parte de la Ruta del Queso y el Vino. Sin embargo, en las comunidades rurales que rodean la cabecera municipal persiste una actividad con profundas raíces históricas: la producción artesanal de cal viva mediante hornos tradicionales. Esta labor, realizada por generaciones de caleros, forma parte de una herencia que aún sobrevive en la región, aunque con menor visibilidad que otras actividades productivas o turísticas.
La cal viva ha tenido un papel fundamental en las zonas rurales de México, tanto en la construcción de viviendas como en actividades agrícolas y rituales. En Ezequiel Montes, su producción artesanal continúa realizándose en pequeños hornos construidos en las laderas de cerros o en terrenos pedregosos, donde el acceso a la piedra caliza es abundante. La piedra se recolecta y se quema a altas temperaturas en estructuras semicirculares de ladrillo y tierra, alimentadas con leña o residuos vegetales.
El proceso de cocción puede durar hasta tres días, durante los cuales los caleros deben vigilar constantemente la intensidad del fuego y las condiciones del horno. Una vez concluida la cocción, la cal se deja enfriar antes de ser embolsada o transportada para su venta local. Este trabajo, aunque físicamente exigente, ha sido parte de la vida de muchas familias en localidades como El Ciervo, Villa Progreso o El Jagüey.
La producción de cal en Ezequiel Montes no solo implica técnicas específicas, sino también conocimientos transmitidos oralmente sobre la elección de la piedra, el tipo de leña más adecuada, los tiempos de cocción y las señales que indican que el proceso está completo. Muchos de los actuales caleros aprendieron observando a sus padres o abuelos, replicando los métodos tradicionales con mínimas modificaciones tecnológicas.
Este saber local, enraizado en la geografía y el clima del semidesierto queretano, ha permitido que la actividad subsista en paralelo a procesos de modernización agrícola y urbana. Aunque existen alternativas industriales para la obtención de cal, los hornos rurales de Ezequiel Montes continúan siendo una fuente de sustento para varias comunidades.
El oficio de calero enfrenta diversos desafíos. Por un lado, la disminución en la demanda de cal artesanal debido a la competencia de productos industrializados ha reducido la rentabilidad de la actividad. Por otro, las restricciones ambientales y las normativas relacionadas con el uso de leña como combustible han limitado el número de hornos en operación. A esto se suma la falta de relevo generacional, ya que muchos jóvenes migran a otras zonas en busca de empleo o formación académica.
A pesar de estas dificultades, algunos pobladores continúan defendiendo la importancia cultural y económica de esta labor. En ciertas temporadas, especialmente en festividades locales, la cal sigue utilizándose para marcar caminos procesionales o delimitar espacios rituales, reforzando su papel simbólico dentro de la identidad comunitaria.
Aunque no es una actividad ampliamente difundida entre los visitantes, la cal artesanal forma parte del patrimonio cultural inmaterial de Ezequiel Montes. Algunos recorridos rurales organizados por colectivos locales o por productores independientes incluyen visitas a antiguos hornos o charlas con caleros que explican el proceso de producción y su relevancia histórica. Estas experiencias permiten conocer un aspecto menos visible del municipio, vinculado con la vida campesina y la transformación del paisaje mediante el uso de recursos naturales.
El interés por las prácticas tradicionales, sumado a la valorización del trabajo artesanal en el contexto del turismo cultural, ofrece oportunidades para visibilizar y documentar la historia de los hornos de cal y sus guardianes. En este sentido, el rescate de la memoria oral, los registros fotográficos y la integración de esta actividad en rutas temáticas pueden contribuir a fortalecer su permanencia en el tiempo.
La permanencia de los hornos de cal en Ezequiel Montes representa una manifestación viva del vínculo entre las comunidades rurales y su entorno natural. Más allá de su valor utilitario, la cal y su producción artesanal reflejan modos de vida, relaciones comunitarias y conocimientos específicos que resisten el paso del tiempo. Reconocer a quienes aún cuidan y operan estos hornos como guardianes de una tradición es también reconocer el valor de la cultura popular y del trabajo manual en la historia de la región.